Capitulo 2: ¿Por qué contamos historias?

Empecemos con una pregunta.

Hay dos preguntas muy importantes a la hora de empezar con cualquier tema, ¿Cómo se hace? y ¿Por qué se hace? El CÓMO en este caso, es largo y da para varios capítulos m´ås de este blog, así que lo vamos a abordar mas tarde. Enfoquemonos en el ¿POR QUÉ?

¿Por qué contamos historias? La respuesta para cualquier padre moderno (Y no tanto) es: Porque sino contamos historias los demonios no se duermen (Aludiendo a esas criaturas peludas que muchos tenemos como hijos). Eso en efecto es verdad, al menos en mi caso que tengo una de 6 y otro de 3. Pero la cosa no pasa estrictamente por ahí.

Podemos decir que el mas groso fue Shakespeare y tomó sentimientos comunes como el amor, el odio, la ambición, la venganza, etc y los convirtió en elaboradas obras de teatro que hoy son clásicos. Desde ahí para adelante salieron todas las telenovelas mexicanas e incluso el rey león (Admitamoslo es Hamlet con leones…). Podemos decir eso, si. Pero no es el “¿Por qué?” contamos historias.

 

Shakespeare
Willam Shakespeare era un loco que no solo sabía escribir. Sino que tenía estilo. Mira el arito que pegó.

Podríamos remontarnos entonces al año 300 antes de Cristo y decir que Aristóteles en su libro Poetics fundó las bases para contar historias, o como se dice ahora, Storytelling. Esto tiene cierto sentido pero no es el “¿Por Qué?” sino más bien el “CÓMO” el “¿Por qué?” viene todavía de antes.

poetics
Poetics escrito por Aristoteles pero publicado por quien sabe quien.

Vamos mas atrás. ¿Mas atrás qué Aristoteles? Si! mas atrás. Imaginemos entonces dos bacterias y una le dice a la otra, no mentira! no tan atrás, para dar una sensación de progreso vayamos mas adelante que una bacteria unicelular.

Hay un campamento, uno cualquiera, al costado de un río, unas tiendas simples hechas de maderas y cueros, unos cueros rústicos sobre las maderas que ofician de techos. Alrededor del campamento se encuentra una tribu, una tribu cualquiera, semi desnudos porque aun no conocen la vergüenza cristiana del cuerpo desnudo pero si conocen el frío y los peligros de andar con los genitales al descubierto. Semi desnudos entonces, niños, mujeres, viejos, mucha gente, todos morenos por el sol y por nacimiento. Cuando cae la noche, se acercan unos hombres, traen algo entre las manos, algunos cansados y otros no tantos. El mas viejo se acerca al centro del campamento y los niños salen a su encuentro, toman sus pertenencias que resultan ser animales muertos, liebres, conejos, si fue un buen día los hombres traerán un ciervo atado a un palo o incluso pedazos de un Mamut que no pudieron acarrear. Pero no fue un buen día, es un día normal en la vida de la tribu. El mas viejo de los hombres se acerca al centro del campamento y enciende el fuego. De pronto el campamento se ilumina, al menos una parte de él y todos se acercan al fogón. El viejo tiene el poder de extender el día y no lo hace solo porque sabe hacerlo, sino porque entiende la importancia de reunir a la tribu, de cocinar sus alimentos para evitar enfermedades y cuando todos comienzan a comer los primeros bocados el hombre toma un poco de grasa de cual sea el animal que tiene a la mano, lo arroja al fuego provocando una llamarada. Es la hora de contar la historia de la caza!

Palabra mas, palabra menos, esa es la historia o al menos el principio de lo que conocemos como Storytelling. Comienza en la prehistoria y los primeros rastros de storytelling se hallan exactamente ahí, en los campamentos, en la hora de comer y de compartir el fuego. ¿Fue el fuego el que generó las historias? Un grupo de científicos japoneses en la década del 80 realizó un estudio en tribus de cazadores que vivían Namibia y Etiopía, su idea era estudiar el comportamiento del hombre de la prehistoria, o lo mas cercano que se pueda a eso, sin embargo y sin quererlo descubrieron que en efecto el fuego y su consequente extensión del día trajo casi accidentalmente lo que hoy conocemos como storytelling. Ahora bien, eso no responde el por qué, sino el cuándo.

El “¿Por qué? se refiere a lo que se contaba en esa época. Comienza con la historia de la caza, que salió bien, que salió mal,  ¿Cómo se atrapa a un Mamut? ¿Por qué algunos hombres no vuelven de la caza? Mas continuamos (ahora si!) la historia del Storytelling y comenzamos a ver otros usos muchos mas claros. Tiempo después los egipcios harían dibujos en las paredes y contarían (Como una suerte de Storyboard) la historia del Dios de turno y aunque no se conocieron entre si, los budistas hicieron lo propio en sus templos también.

borobudur-temple
En Borobudur (Indonesia) se puede ver a lo largo de sus 4 anillos la historia de la ascensión del Buda tallada en la piedra.

Para este entonces tenemos historias muy elaboradas, con nacimientos, traiciones, casamientos, amor, venganza y lealtad. ¿Les suena?. La Biblia, el Qoran, el Ramayana y la lista sigue. Todos esos libros, todas esas pintadas tienen una sola finalidad, conocer la historia del héroe, pero no cualquier héroe sino un héroe especifico un héroe que en principio hace las cosas mal y luego (Al final de la historia) consigue transformarse y comportarse de acuerdo a lo que los tiempos demandan.
Ejemplo: Si aparece un viejo y nos dice que es malo matar y que es malo robar, ¿Cuántas chances hay de que alguien lo escuche? Pocas, muy pocas. Pero si este viejo es mas bien un buen hombre de familia, cuya vida se vio transformada por una aparición mística y luego un árbol de fuego le otorgó tallados en la piedra 10 elementos que todo hombre bueno debería seguir y entre ellos dice no matar ni robar. Entonces ¿No tiene este hombre mas chances de ser escuchado? Si, claro! este hombre tiene chances de convertirse en Moises y dos mil años mas tarde la gente aún hable de él.

Las historias son un medio y no un fin, son un medio para transmitir y preservar valores y morales. “No matar”, “no robar”, “ser buena persona”, “los malos no triunfan”, “todo es mejor entre amigos”, “los traidores tarde o temprano pagan”, etc. Los valores y las morales no pueden jamás ser impuestas, deben ser inculcados y transmitidos no de un modo racional sino apelando a los instintos mas puros del ser humano, los sentimientos. Ese es el verdadero valor de las historias! Contamos historias para transmitir nuestros valores y a medida que nuestros valores evolucionan también lo hacen las historias.

En el siguiente capitulo del blog vamos a entrar un poco mas en el CÓMO se escriben estas historias y que tienen en común.

Espero lo hayan disfrutado.

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