El viaje en el tiempo.

— ¿Qué es eso? — Un diario. — No se parece en nada a un diario... — ¿Como que no? Tiene ojas, tiene un anillado. — Pero no tiene noticias. — Ah, a eso te referis. No se trata de un diario de notiicas. Es un diario, para llevar notas, apuntes. Cosas que pasan todos... Continue Reading →

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Los turistas chinchillas.

Cuando llegaron los primeros huéspedes el comandante Pinoy se arrepintió enseguida. En realidad, ya se había arrepentido de haber escuchado a la reina una vez más y haber convertido el castillo, o parte de él, en un hotel para bichos turistas. Del taxi bajaron dos pequeños animales con forma de hámster, pero a juzgar por... Continue Reading →

La rebelión de los carpinchos.

Comenzaron a llegar por la tarde, de a poco se agruparon frente a la muralla con miradas desafiantes ante los soldados conejos, que miraban atónitos. Cada vez eran más y con el correr de las horas el horizonte se tiñó de color carpincho. El comandante Pinoy subió a la muralla y miró a lo lejos.... Continue Reading →

Una serie de eventos desafortunados.

El reino no siempre había sido así, de hecho, no siempre había sido reino. En principio fue tan solo una casa, de piedra y un poco alta, pero una casa al fin. Cuando la Principepa, antes llamada Pepa llegó, decidió que necesitaba más torres. —¿Cuántas torres ves? —le dijo a Pinoy, que aún no era... Continue Reading →

La llave rebelde.

Su majestad giró a la derecha, pero nada ocurrió. Tomó aire, pensó un poquito y volvió a girar. Esta vez tampoco ocurrió nada. Se mostró molesta y los sirvientes a su alrededor pudieron percibir como el color rojo le iba subiendo por el cuello. Generalmente cuando a su majestad el rojo le pasa del cuello,... Continue Reading →

La Principepa tiene fiebre.

La tarde transcurría muy tranquila, demasiado para el gusto del comandante Pinoy, que ya se disponía a descansar por primera vez en dos semanas. La reina dormía en su alcoba y los conejos se agolpaban, como era costumbre, para patrullar la muralla. Aún no manejaban el arte del caminar sincronizado y las patrullas que iban... Continue Reading →

El falso conejo.

Cierto día en el castillo de la Principepa: — A ver, a ver — dijo la Principepa señalando con su dedo — tres tigres, una jirafa, dos hipotálamos, seis caballos, un gato Natalio, muy bien sí, a ver…tres, no, cuatro… ¿Dónde está el quinto? Ah, ah está, sí, cinco lagartos, bueno creo que eso sería... Continue Reading →

El castillo no amarillo.

Era un día normal en la vida de la Principepa. El castillo relucía, el gato Natalio perseguía algún ratón y los sirvientes reales pululaban por el jardín. El comandante Pinoy junto a su tropa de leales conejos montaba guardia junto a la única muralla del castillo. Habían pasado ya veinte horas desde la última invasión... Continue Reading →

La Principepa no tiene quien le escriba.

–– Comandante Pinoy! –– gritó la Principepa y el comandante apareció rápidamente. –– Mande la más reina –– le dijo pero la Principepa pareció no oírlo. –– Comandante Pinoy, dígame una cosa. –– Una cosa –– le dijo el comandante. –– No!, no me diga una cosa tan literalmente. –– ¿Se lo digo más abstracto?... Continue Reading →

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